Mamá única y por siempre.

Una Mirada dulce.

Ya no es mas aquella jovencita

su cabellera se a vestido de luna

su rostro antes radiante,

es apenas una triste  envoltura

con lineas plegables bajo su piel madura

 

Ahora camina encorbada

con mano atada a la bara espera

con la que sostiene su andar

la que ahora, es su unica compañera.

 

su gracia la lleva en su sabiduría

sus años la an dejado atributos, unos cuantos

como hay conocimiento en sus años

como antes en su hermoso encanto.

 

Quién reconocerá tus atributos,

que el tiempo a dejado dentro lo que no dentro de mi?

quien podrá valorarlos?

si  estorbo ahora te llaman a ti.!!

 

Tu candidez no la miran,

solo ven en ti es un bulto

que no te aprecien es absurdo

y en una ezquina de un cuarto

te dejarón abandonada.

No saben lo que desprecian,

cuanto amor en hay en tu mirada.

 

Amor que piensan no necesitan.

mi querida viejecita.

valor grande, que ni se imaginan.

cuanto quisiera tener tu sabiduria.

y olgarse en tus recuerdo de vida.

 

Que ya as vivido mucho eso es verdad

que no haces nada por ellos

eso es falcedad!

Nos dedicaste tu vida, tu amor y tus dones.

 

Y ahora nos sirves y mucho

por que eres portadora de una y mil historias

que ilustran con tus años maravillas.

Si supierán que en cada una de ellas hay vida.

pues tu largo caminar son solo muestra

de la ciencia del conocimiento, del amor y la ternura

 

 

Tu, mi querida viejecita, tan bella.

en tu años llebas, la hermosura

parecido al inmenso cielo, adornado de mil estrellas

lleno con gracia, candor y soltura.

 

Hoy te reconozco mi querida viejecita

por tus muchos cuidados, amor y paciencía

por todos y cada uno de tus desbelos

cuando enferma yo, tú, no dormias

tú, mi querida viejecita, pegadita a la cama mía

Como no adradecerte tanto?

Cómo no amarte aún más?

Siendo yo tu hijita del alma.

y tu mi querida viejita.

Orgullosa me siento de llamarte mama“!!

 

Autora: Mélida M. López Acosta.