Una mañana al despertar,

su presencia pude contemplar,

oí su voz que llenó de paz mi ser.

 

Quiero vivir pensando sólo en tí,

quiero tener un nuevo amanecer,

un mañana diferente donde pueda despertar.

Volver a ver a los que ya no están, y allí le veré

junto con mi salvador, y allí estarémos

por siempre en la eternidad.

 

Un nuevo día con el Señor,

y saber lo que tiene para mí,

contemplaré la grandeza de su amor.

Autor/ Roberto N. Gomez