“¿O no saben que los injustos no heredarán el reino de Dios? No se dejen engañar: ni los inmorales, ni los idólatras, ni los adúlteros, ni los afeminados, ni los homosexuales, ni los ladrones, ni los avaros, ni los borrachos, ni los difamadores, ni los estafadores heredarán el reino de Dios” (1 Corintios 6:9-10).

En muchas ocasiones este texto ha sido usado como medio de extorción emocional contra algunas personas o para excluir. El apóstol Pablo estaría molesto si supiera la manera en que sus palabras han sido manipuladas al grado de utilizarlas como un medio de discriminación y maltrato.

Lo extraño de este texto es que normalmente se lo utiliza para condena, cuando no es lo que Pablo está hablando. Aún más, se lo usa como un medio de condenación especialmente de “afeminados” y “homosexuales”.

¿A qué reacciona Pablo? El apóstol está exhortando a personas que son peleadoras y buenas para pleitos que no dudan en realizar acciones judiciales en contra de sus hermanos. En dicho contexto les dice que “los injustos” no tendrán parte con Dios. Para ser claro que no está haciendo clasificación de pecados, pone en el mismo nivel a homosexuales, ladrones, avaros, borrachos, difamadores y estafadores… todo los cuales, si no hay arrepentimiento corren el riesgo de perderse.

El apóstol en el párrafo siguiente pone una cuota de equilibrio al señalar: “Y esto eran algunos de ustedes; pero fueron lavados, pero fueron santificados, pero fueron justificados en el nombre del Señor Jesucristo y en el Espíritu de nuestro Dios”. No hay que olvidarlo.

“Nadie puede justamente censurar o condenar a otro, porque verdaderamente nadie conoce perfectamente a otro” (Thomas Browne).

 

Miguel A. Nunez.